El Observatorio Astronómico de La Plata tiene un vínculo estrecho con la meteorología desde su misma creación en 1883. Una de las primeras funciones de esta institución fue la de diseñar e instalar una red de estaciones meteorológicas que preste servicios a la provincia de Buenos Aires, tarea que logró culminar en su primera década de historia. Con esa impronta original, la meteorología ha sido siempre parte esencial de la tarea diaria que se desarrolló -y aún se desarrolla- en el emblemático predio del bosque platense, hoy Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP. Pero es el 2013 un año que marca un hito fundamental: la puesta en marcha de la Licenciatura en Meteorología y Ciencias de la Atmósfera. El comienzo de esta carrera se volvió un hecho muy singular, no sólo porque convirtió a la UNLP en la segunda universidad nacional del país en formar meteorólogos, sino también porque en el plan de estudios aparece el requerimiento de acreditación de experiencia extensionista para obtener el título. La modificación del Estatuto de la UNLP en 2008 inscribió en forma explícita un cambio en los paradigmas de la extensión universitaria en La Plata, transformación que llevaba gestándose desde algunos años antes, y que aún hoy es tema de grandes debates (Bonicatto, 2019). La Facultad no estuvo exenta a las discusiones planteadas por la redefinición estatutaria, la que propició la puesta en marcha de nuevas líneas de trabajo en su política extensionista (Cesanelli y Gómez, 2014). En este escenario se insertó la obligatoriedad de la práctica extensionista para licenciarse en meteorología, poniendo en la Facultad un nuevo desafío por delante: disponer de propuestas que garanticen esta práctica. En este trabajo presentamos brevemente las experiencias de extensión relacionadas con la meteorología que se llevaron adelante en esta (casi) década de existencia de la carrera en la FCAG, y reflexionamos acerca de su impacto en la comunidad del Observatorio.