La cordillera de los Andes recorre meridionalmente la región patagónica, generando dos regiones pluviométricas claramente distinguibles: un sector húmedo al oeste de los Andes que abarca la parte cordillerana de Chile y Argentina (Patagonia Occidental), y un sector semiárido al este de los Andes sobre la meseta patagónica (Patagonia Oriental). La región se caracteriza por tener una muy baja densidad de estaciones meteorológicas, lo que dificulta y limita las investigaciones basadas en datos climáticos. Ante la escasez de datos in situ se pueden utilizar bases de datos regionales y globales para estudiarla. Las bases derivadas de observaciones pueden contar con una buena extensión temporal (desde principios del siglo XX) pero la escasez de estaciones puede ser problemática, especialmente en regiones con orografía compleja. Por su parte, las bases derivadas de satélites no cuentan con gran extensión temporal hacia el pasado. En este sentido, para abordar estudios climáticos rigurosos en la región es necesario considerar y evaluar diferentes bases de datos y considerar las incertezas asociadas. Determinar las ventajas y desventajas de las bases de datos disponibles, es de suma importancia, no solo para las investigaciones climáticas, sino para las investigaciones de otras áreas como ecología, hidrología, agronomía, entre otras, donde se suele utilizar alguna base de datos específica asumiendo que es buena. En este contexto, en este trabajo se sintetizan los últimos estudios que abordan la calidad de datos climáticos en Patagonia (Almonacid y otros, 2024; Hurtado y otros, 2024; Perri y otros, 2024), se evalúan nuevos resultados y se discuten las problemáticas de los datos en la región.