En la Edad Media, la extensión del poder político implicaba al mismo tiempo su fragmentación:
el vasallo jura fidelidad y el señor cede parte de su poder sobre un territorio determinado.
Los grandes señores, y principalmente el rey, conservan una preeminencia de poder efectivo limitado o mediado. La Edad Moderna parece ofrecer, en contraposición, un panorama marcadamente diferente: el poder del rey se afirmó en detrimento de los señoríos locales, los recursos financieros de la monarquía aumentaron, surgieron ejércitos permanentes y las funciones del gobierno se apoyaron cada vez más en un cuerpo extenso de especialistas letrados provenientes de sectores ajenos al mundo de la gran aristocracia (pero también aristocratizantes). Es tentador, pues, ver en el período comprendido entre los siglos XVI y XVII un proceso de construcción política tendiente a la centralización y la racionalización al final del cual surgirían los Estados modernos.
En el presente capítulo presentaremos una breve recensión de los estudios actuales sobre la corte, haciendo hincapié en algunos problemas historiográficos particulares. En la primera sección revisaremos en sus rasgos generales las principales acepciones del término corte. A pesar de que hay una idea de ella muy popularizada por el cine y los medios de comunicación, ha demostrado ser en el contexto de nuestra disciplina un concepto difícil de definir. En la segunda sección, resumiremos las tendencias de investigación sobre el tema a partir de los distintos marcos teóricos y metodológicos. En la sección siguiente trataremos con mayor profundidad dos problemas particulares: la lógica interna de la corte, y la relación entre corte, Estado y redes de poder. Por último, trataremos con más profundidad dos problemas particulares: la lógica interna de la corte, y la relación entre corte, Estado y redes de poder.