El art. 172 del Código Penal es digno ejemplo de una larga temporada ininterrumpida, donde los actores principales se ven en constante cambio y los secundarios, por fenómenos externos pasan a tener un rol casi protagónico; con esto quiero referirme a las innumerables modificaciones que recibió la figura penal a lo largo de la vigencia del Código Penal, por el avance de las relaciones entre particulares, y la impronta que cada época trae a la vida en comunidad.
El fraude se encontró siempre, desde el inicio de las relaciones humanas y su particular necesidad de intercambiar bienes y servicios para satisfacer sus necesidades, y se amolda constantemente a las tecnologías implementadas en cada contexto histórico. Es decir, si nos remontamos a los relatos de Agatha Christie y el tránsito en el Orient-Express podemos pensar al caminar de este delito, que ha sufrido diversas modificaciones en la técnica legislativa, pero al que la doctrina critica día a día por su falta de abstracción genérica, y tipifica sus especies. Tal como señala la norma, la acción típica es "defraudar a otro con…” y aquí viene el interrogante; el defraudar a otro en sí, no es una acción reprochada por el orden público, sino que se necesita de algo más.
La figura se arma en razón del tipo, cobrando relevancia el resto de los elementos, sobre todo las circunstancias de criminalidad: nombre supuesto, calidad simulada, falsos títulos, influencia mentida, abuso de confianza o aparentando bienes, crédito, comisión, empresa o negociación.
Ellas son las circunstancias de criminalidad propiamente dichas, es decir que son calidades, situaciones y/o relaciones preexistentes necesarias para la configuración de la defraudación; la defraudación es el espíritu de la acción, y las circunstancias de criminalidad enumeradas por la ley penal, son el cuerpo necesario para la existencia de dicho delito y su consumación. Ya nos detendremos con detalle en cada circunstancia específica, pero vale la aclaración a fines de comprender la metodología del delito y su ubicación en cada circunstancia.