La alergia polínica es una enfermedad eminentemente estacional, vale decir que la sintomatología que se produce en un enfermo en determinada época del año, generalmente se repite sin mayores variantes en la misma época del año siguiente, mientras esa persona permanezca sensible para el agente causante.
La aparición de los granos de polen en el aire depende exclusivamente del período de floración de la especie responsable el que, con ligeras variantes producidas por las distintas condiciones atmosféricas, transcurre en una época fija. La ventaja que representa la periodicidad de la polinación, se aprovecha determinando el polen atmosférico para un período de un año, pudiendo servir los datos hallados, can ligeras variantes, para los años subsiguientes.
La importancia de tener un registro sistemático del polen existente en la atmósfera de un lugar poblado, surge del hecho de que el aire de una ciudad, respirado por millares de personas, lleva en suspensión gran cantidad de partículas, entre ellas los granos de polen, a cuya acción patógena se hallan expuestos, por ese motivo, todos los habitantes. Conociendo en cada época cuál puede ser el polen responsable, se puede descartar de esta manera una afección o, de lo contrario, aprovechar ese conocimiento para tratar de desensibilizar al paciente.
En la ciudad de La Plata este conocimiento puede ser de gran utilidad, la que se ve aumento si se tiene en cuenta que la flora del ejido urbano como así también la de las zonas aledañas es muy abundante en especies, muchas de las cuales son de polen alergógeno. Si bien es cierto que en nuestro país se han realizado estudios de la atmósfera de algunas ciudades can el objeto de establecer su contenido polínico, los mismos deberán intensificarse a fin de abarcar todo nuestro territorio o, cuando menos, las zonas más pobladas de la República, de manera de poder contar en cualquier época del año y en cualquier punto del país con registros de polen atmosférico que puedan constituir una valiosa ayuda para el médico alergista.