Este trabajo pone el foco en las diversas formas de atención a los padecimientos desde una perspectiva antropológica que recupera los desarrollos conceptuales de Eduardo Menéndez (2003, 2005, 2009).
El punto de partida es considerar que las maneras en que los sujetos y los grupos enfrentan sus padecimientos y enfermedades está en relación con condiciones económicas, políticas, técnicas y científicas, como también por sus adscripciones religiosas, étnicas, que dan lugar al desarrollo de modalidades diferenciadas de cuidado y atención que pueden ser utilizadas de forma complementaria; aunque, en ocasiones, suelen ser visibilizadas y/o consideradas como opuestas y contradictorias.
El modelo de autoatención, como lo plantea Menéndez (2003, 2005, 2009) representa el primer nivel real de atención, el que se efectúa a través de los sujetos o grupos de manera autónoma o teniendo como referencia a los otros modelos de atención (modelo médico hegemónico y modelo alternativo subordinado). Para este autor, la autoatención puede ser pensada en dos niveles: amplio y restringido, distinción que solo opera como un ordenador de la realidad. En sentido amplio, la autoatención refiere a las actividades que realizan los grupos para asegurar la reproducción biológica y social de los sujetos.
Las mismas son efectuadas a partir de los objetivos y las normas culturales del grupo, e incluyen tanto la atención y prevención de los padecimientos como las actividades relacionadas con la preparación y distribución de alimentos, la obtención y utilización del agua, el aseo del hogar, del medio ambiente inmediato y del cuerpo. También involucran el aprendizaje en relación con la muerte: el cuidado del moribundo, ayudar a morir o el manejo del cadáver. En sentido restringido, la autoatención remite a las representaciones y prácticas aplicadas intencionalmente por el grupo al proceso de salud-enfermedadatención- prevención.
En este trabajo recuperamos estos sentidos y consideramos que el concepto de autoatención refiere a una estrategia de acción de los sujetos y los grupos ante los padecimientos que se realiza con relativa autonomía en el hogar e involucra, en función de los saberes que estos manejan, diferentes actividades que conducen a detectar, diagnosticar, curar, cuidar en el ámbito doméstico los diferentes eventos de enfermedad, antes y después de haber tomado la decisión de consultar a un curador profesional, y decidir tanto a qué curadores consultar como la continuidad o no de los tratamientos (Menéndez, 2003, 2005).