En el año 1922 durante mis investigaciones para redactar el opúsculo «Acacieas argentinas» en un individuo de Vachellia lútea, cultivado desde largo tiempo en el Jardín botánico de la Facultad de Agronomía de La Plata, he tenido la suerte de recolectar algunas cabezuelas florales que ofrecían un interesante caso teratológico de fillomania o viridificación de parte de las flores que las constituían.
Los pocos sinantios aberrantes nacían como de costumbre solitarios o geminados en las axilas de las hojas superiores de las ramitas anotinas, cada uno llevado por un pedúnculo de unos 25 mm de largo, rematado por la cabezuela globosa, antes del ántesis midiendo de 5 a 7 mm de diámetro y aparentemente normal, más tarde, después del ántesis, reconocible de inmediato por su forma netamente trasovada (15-20 mm diám.), demostrando una evolución basípeta bien definida; las flores de la mitad inferior del sinantio, aún en botón, eran perfectamente regulares, mientras las de la mitad superior ya más o menos desarrolladas resultaban todas irregulares y teratológicas; en ambos casos las flores quedaban sésiles y las alteraciones aparecían en todos y cada uno de sus elementos florales.
Pasaré, pues, a describir por separado las aberraciones teratológicas observadas en cada uno de dichos órganos.