En Survivre (2017), su segunda novela, Frederika Amalia Finkelstein se ocupa del traumatismo provocado por los atentados que tuvieron lugar en París el 13 de noviembre de 2015, principalmente el fusilamiento en el teatro Bataclan. Una fotografía que muestra los cuerpos sin vida luego de la masacre y que se hizo viral a través de las redes sociales, sirve como disparador de una escritura que busca encontrar una forma que esté a la altura del horror, de la sideración que la violencia del fusilamiento provoca. La autora transforma la violencia del evento en un "artefacto literario” para tratar de comprender la fascinación mórbida que despierta esa imagen y que genera un sentimiento de incomodidad en el observador. En Survivre, la escritura se ubica entre el testimonio personal y la reflexión en torno a la capacidad de sobrevivir no sólo a los atentados del 13 de noviembre sino a la violencia general del mundo actual. Para narrar esa violencia, Finkelstein busca confrontar al lector con los muertos, con la exterminación a través de una escritura que se vuelve brutal para estar a la altura de lo real. De este modo, la literatura aparece como un medio para obligarnos a afrontar la violencia de la realidad contemporánea.