La obra literaria de Patrick Modiano, a través de más de cuarenta años, ofrece un recorrido por un universo donde la memoria, la historia y la ficción se conjugan en una construcción atractiva, de vasos comunicantes, que de libro en libro vuelve invariablemente a períodos conflictivos de la historia de Francia del siglo pasado. Su prosa atraviesa las mismas épocas sombrías, volviendo sobre su la vida del narrador y sus relaciones familiares, los lugares perdidos o destruidos, y las calles de París donde deambulan sus personajes, como en un territorio casi irreal que parece componer un mapa propio del escritor. Sin embargo, el anclaje histórico en algunos decenios entre los años 30 a los 80, épocas que constituyen, como lo ha notado Bruno Blanckeman (2012), cuerpos activos en sus obras, no deja de percibirse como una evocación. Una niebla espesa, que refracta luces y sombras, vuelve intemporal aún aquello que parece datado con certeza; el efecto es perderse mejor en los pasadizos del laberinto del tiempo donde la escritura construye una memoria.