La tesis analiza el cambio evidenciable en el cine del Sahel Occidental: el paso de una cinematografía militante y “autóctona” que había acompañado al proceso de descolonización (Tercer Cine), al surgimiento de un cine emergente que filtró elementos de postmodernidad, con sus rasgos lingüísticos eurocéntricos tanto formales como descriptivos y narrativos. Elementos postmodernos que de forma “líquida” transformaron las producciones africanas, entretejiéndose e hibridando incluso los discursos cinematográficos más marginales. Todo lo cual condujo al cine afrofrancófono a un nuevo tipo de sumisión, bajo la lógica homogeneizante del mercado y de los mass media, con las consecuentes infiltraciones neocoloniales que irrumpieron a partir de la década del ’80.