Hoy en día, la figura de Roland Barthes (1915-1980) se ha reducido prácticamente a un eslogan: "la muerte del autor”. Sin embargo, la influencia de Barthes dentro del movimiento estructuralista francés fue muy significativa, tanto dentro como fuera de Francia. De hecho, cuando la hegemonía del estructuralismo entró en crisis durante las revueltas de mayo del 68, uno de los grafitis más famosos fue: "Barthes dice: las estructuras no descienden a la calle. Nosotros decimos: Barthes tampoco”, identificando a Barthes con todo el movimiento estructuralista (Dosse, 2004b, pp. 136-37). "La muerte del autor” fue publicada en 1968. Aunque el texto es breve, con solo siete párrafos, su densidad intertextual es notable, con varios diálogos en curso y distintas temporalidades. Hay un debate con Sartre en torno a la valoración de la literatura modernista, que implica el choque de dos generaciones y dos maneras de entender la filosofía, el lenguaje, el sujeto y la verdad. Además, hay una revalorización de los resultados del paradigma estructuralista en boga durante las décadas de los 50 y 60, que brindó las categorías para explicitar lo que la literatura moderna ya había intuido. Por último, este texto significó un viraje en el desarrollo de la propia filosofía de Barthes hacia el posestructuralismo, reemplazando el ideal de estructura cerrada en favor de procesos de estructuración siempre abiertos, con la introducción de la categoría de intertextualidad que Barthes toma de Julia Kristeva (n.1941). Organizaremos la exposición en dos partes. En la primera parte, presentaremos los lineamientos generales de lo que llamaremos el modelo estructural. Luego, intentaremos ubicar la figura de Barthes dentro del movimiento estructuralista francés para finalmente explicar las consecuencias filosóficas, políticas e incluso metafísicas que connotaba en Francia durante ese período, si uno estaba a favor o en contra de la vanguardia literaria. En la segunda parte, nos concentraremos directamente en el ensayo "La muerte del autor”.