En español
Existen nuevas maneras concebir al diagnóstico de la obesidad, que incluyen la diferenciación de la obesidad como un factor de riesgo (obesidad preclínica) y de la obesidad como una enfermedad propiamente dicha (obesidad clínica).
Históricamente se ha clasificado a las personas y diagnosticado la obesidad bajo un único parámetro que es el índice de masa corporal (IMC), determinando si una persona se encuentra en estado de salud o enfermedad según su peso corporal, lo que ha impulsado que los profesionales de la salud desarrollen intervenciones basadas exclusivamente en un criterio antropométrico además de reforzar construcciones negativas de la corporalidad.
La herramienta del IMC está ampliamente difundida en la sociedad y frecuentemente el diagnóstico de obesidad o sobrepeso no está realizado por un profesional de salud sino por la misma persona que acude a la consulta. Esta problemática ha generado que la discusión sobre los consensos para el diagnóstico, clasificación y definición de la obesidad haya trascendido el ámbito académico. Tal es así que hay movimientos sociales y activistas que comienzan a cuestionar las prácticas clínicas, ciertos tratamientos, así como los métodos para el diagnóstico de la obesidad, subrayando la necesidad de incorporar enfoques con perspectivas de diversidad corporal. La implementación del nuevo marco de diagnóstico propuesto por la comision The Lancet debería facilitar un tratamiento más accesible y efectivo, libre de discriminación y prejuicios. El objetivo de esta revisión es comprender los alcances de los nuevos criterios diagnósticos e invitar a la reflexión y revisión de prácticas en nuestra profesión.
En inglés
There are new ways of conceiving the diagnosis of obesity, which include differentiating between obesity as a risk factor (preclinical obesity) and obesity as a disease in its own right (clinical obesity). Historically, people have been classified and obesity diagnosed based on a single parameter: the body mass index (BMI), determining whether a person is healthy or ill based on their body weight. This has led health professionals to develop interventions based exclusively on anthropometric criteria, reinforcing negative constructs of corporality.
The BMI tool is widely used in society, so the diagnosis of obesity or overweight is often not made by a health professional but by the person attending the consultation. These problematic have led the discussion about consensus for the diagnosis, classification, and definition of obesity to transcend the academic sphere.
So much so that social and activist movements are beginning to question clinical practices, certain treatments, and methods for diagnosing obesity, highlighting the need to incorporate approaches from a diversity perspective. The implementation of the new diagnostic framework proposed by The Lancet Commission should facilitate more accessible and effective treatment, free from discrimination and prejudice. The objective of this review is to understand the scope of the new diagnostic criteria and invite reflection and review of practices in our profession.