En las obras de Annemarie Seybold se destacaba su preocupación por las bases teóricas que fundamentaban la constitución de la educación física como una disciplina escolar, a partir de temas y problemas que, desde su perspectiva, estaban en la centralidad de la discusión científica del periodo. El principal problema indicado por ella era el alejamiento entre educación física y pedagogía. Según la autora, la búsqueda interminable de sistematizaciones para el trabajo con la gimnasia en la escuela restringió su potencial educativo para los jóvenes, limitándose a la aplicación de técnicas de movimientos y alejándose de la noción de educación total. Tal especialización podría generar otro problema mayor: "transformar fácilmente la educación física en un deporte escolar” (Seybold, 1980, p. 2).
Seybold destaca la necesidad de incorporación de los principios de la pedagogía moderna para la enseñanza de la educación física en la escuela, a fin de direccionar las acciones para que "todas las energías del joven participen del acto formativo” (Seybold, 1980, p. 6). Así, la educación física buscaría aprovechar el potencial energético del joven, activar su intelecto y estimular su disposición, factores esenciales para la participación global del individuo en la acción educativa.