En 1966, el médico y profesor de educación física Luis Bisquertt (1895-1970) escribe en la editorial del número 129 de la Revista Chilena de Educación Física una sentida despedida a los estudiantes y a la comunidad del Instituto de Educación Física de la Universidad de Chile, lugar donde cumplió el rol de director por 24 años. Dentro del mismo número, también se reproducen sus palabras frente al Consejo de Profesores del mencionado Instituto. Si bien los textos tienen tonos diferentes —debido a que se dirigen a distintos públicos—, ambos apuntan al objetivo de destacar las ideas transversales con las que contribuyó Bisquertt durante sus años de servicio: el valor de la educación física social, las necesidades materiales de la institucionalidad deportiva, el riesgo que corre la práctica de la educación física en la sociedad moderna, las influencias helénicas en la apreciación del deporte y la valoración del trabajo realizado.
En otras palabras, la figura de Bisquertt parece seguir presente en el pensamiento nacional, en efecto, se lo considera un forjador de la tradición de los procesos formativos de educación física en Chile. Su nombre se repite en el título de calles, aulas e instituciones.
De hecho, en el mencionado homenaje de Lara, a Bisquertt se lo considera responsable de parte de la infraestructura actual del Departamento de Educación Física de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Deportes y Recreación, institución continuadora del Instituto de Educación Física, luego del cercenamiento de la Universidad de Chile en la dictadura (Araya, 2012; Araya y Candina, 2012).