En pequeños animales, especialmente en perros, las infecciones de la piel de origen bacteriano son muy frecuentes. Para comprender este tema, es importante destacar la importancia de la microbiota cutánea y las consecuencias de su alteración.
La microbiota cutánea normal está integrada por bacterias residentes y transitorias, las primeras son comensales no patógenas que viven en la superficie de la piel y en los folículos pilosos, manteniendo una población estática, constante, y su número total no es elevado. Las bacterias transitorias no suelen competir a largo plazo con la microbiota residente, pero pueden propagarse desde las membranas mucosas (especialmente las fosas nasales y la región perianal). Como ejemplo de grupos bacterianos presentes en la piel de perros sanos se describen especies de aerobios como Micrococcus, estreptococos β-hemolíticos y Acinetobacter y anaerobios, Clostridium perfringens y Propionibacterium acnes.