La enseñanza de las matemáticas constituye uno de los escenarios donde con mayor claridad se manifiesta el carácter multidimensional del aprendizaje, en el que se entrelazan procesos cognitivos, disposiciones afectivas y relaciones pedagógicas. En este marco, este trabajo de investigación analiza las prácticas pedagógicas de dos docentes de matemáticas con trayectorias profesionales contrastantes y durante el favorecimiento del proceso matemático de planteamiento y resolución de problemas, con el objetivo de comprender cómo se configura el vínculo pedagógico con el saber matemático en función de los sentires y pensares docentes, las prácticas de aula y las experiencias subjetivas del estudiantado de grados sexto y undécimo de la educación secundaria de una Institución Educativa no estatal de la ciudad de Medellín, Colombia. La estrategia metodológica es orden cualitativo utilizando el método de estudio de caso, las técnicas de recolección de datos utilizadas fueron observaciones en el aula, cuestionarios a estudiantes y entrevistas semiestructuradas a docentes. Esta metodología se eligió con el propósito de analizar tanto las prácticas pedagógicas como las percepciones y experiencias de los actores involucrados, permitiendo reconstruir los significados que atribuyen al aprendizaje de las matemáticas y a la relación pedagógica que lo sostiene.
Los resultados indican que el aprendizaje matemático no depende exclusivamente de los contenidos o procedimientos abordados en el aula, sino de la articulación dinámica entre procesos cognitivos, afectivos e interacciones pedagógicas, configuradas en la relación entre docente, estudiante y saber. En este sentido, la calidad del vínculo con la disciplina se construye en la cotidianidad del encuentro pedagógico, donde se entrelazan las experiencias de enseñanza, las formas de acompañamiento y las vivencias subjetivas del aprendizaje.
El análisis evidenció que la cercanía pedagógica, entendida no como un rasgo espontáneo sino como una práctica intencional, constituye el núcleo del vínculo afectivo que los estudiantes consideran indispensable para aprender matemáticas. La presencia de un acompañamiento cercano, respetuoso y sensible a los intereses y capacidades de cada estudiante genera un marco emocional que sostiene la motivación, la confianza y la perseverancia frente a las tareas matemáticas.