Este Trabajo Integrador Final examina las articulaciones entre el Servicio Local de Promoción y Protección de los Derechos del Niño de Olavarría y el Sistema Educativo provincial, a partir de la experiencia en la Mesa de Trabajo de Niñeces y Adolescencias durante el período 2022-2023. La investigación, de tipo cualitativo, combina observación participante, entrevistas a actores claves, análisis documental y recuperación de actas, lo que permitió problematizar tensiones, representaciones sociales y lógicas de intervención en el campo de la protección de derechos.
El análisis revela una marcada diferencia en la construcción de criterios de riesgo. El sistema educativo tiende a identificar situaciones de riesgo desde una lógica individualizante, muchas veces asociada a episodios puntuales o conductas familiares, mientras que el SLPPDNNyA incorpora una mirada más situada y contextual, entendiendo el riesgo como una construcción social. Estas divergencias derivan en expectativas contrapuestas: mientras educación demanda medidas de abrigo inmediatas, el organismo administrativo las concibe como excepcionales, privilegiando estrategias de fortalecimiento familiar y comunitario.
Otro hallazgo relevante es la persistencia de una lógica derivacionista por parte de instituciones escolares, que conciben al SLPPDNNyA como receptor exclusivo de problemas.
Esta práctica, lejos de garantizar la corresponsabilidad, reproduce la fragmentación institucional y genera sobrecarga en el servicio. En este sentido, la Mesa aparece como espacio de disputa y negociación, donde las tensiones se expresan en torno a la distribución de responsabilidades y a la circulación de información.
En cuanto a las representaciones sociales, se observa la persistencia de la “infancia hegemónica” descrita por Cordero Arce (2015), que coloca a niños y niñas como sujetos en déficit, inmaduros o incapaces, reproduciendo un paradigma adultocéntrico. Estas representaciones se traducen en prácticas de control, medicalización o institucionalización, que tienden a objetivar al sujeto “intervenido”. Frente a ello, el SLPPDNNyA y ciertos equipos escolares buscan problematizar estas lógicas, promoviendo abordajes integrales y situados.
El trabajo destaca el valor de la interdisciplina e intersectorialidad como herramientas para enfrentar la complejidad de las problemáticas. Sin embargo, también advierte que la mera coexistencia de actores no garantiza un abordaje integral si no se revisan las prácticas profesionales y los supuestos que las sostienen. El desafío es construir corresponsabilidad real, que implique asumir responsabilidades compartidas, generar acuerdos sostenibles y reconocer la singularidad de cada trayectoria infantil y juvenil.
Como conclusión, se sostiene que la Mesa de Trabajo, aunque atravesada por tensiones y limitaciones, constituye un espacio necesario para el fortalecimiento del sistema de protección integral. Su potencial radica en la posibilidad de transformar prácticas derivacionistas en prácticas corresponsables, de revisar representaciones adultocéntricas y de abrir caminos para un Estado presente que articule con la escuela y con la comunidad. En este proceso, los niños, niñas y adolescentes deben ser reconocidos no como objetos de intervención, sino como sujetos de derecho, con voz y agencia en las decisiones que los involucran.