El presente trabajo analiza la relación del uso de aplicaciones de delivery y el consumo de alimentos ultraprocesados (UP) en jóvenes de 18 a 35 años residentes en el casco urbano de la ciudad de La Plata. En un contexto caracterizado por el crecimiento de las tecnologías digitales y la transformación de las prácticas alimentarias, estas plataformas han modificado las formas de acceso a los alimentos, favoreciendo la inmediatez y la disponibilidad de comidas rápidas, generalmente de bajo valor nutricional. Un factor determinante en la intensificación del uso de plataformas digitales fue la pandemia ocasionada por el coronavirus 19 (COVID-19) que en un contexto de aislamiento social, hizo que estas aplicaciones se posicionarán como una alternativa funcional, segura y accesible. Se realizó un estudio exploratorio, observacional, retrospectivo y de corte transversal, mediante la administración de un cuestionario a 524 jóvenes durante septiembre de 2025. Se analizaron variables vinculadas a la frecuencia de uso, tipos de alimentos adquiridos y factores sociodemográficos asociados. Los resultados evidenciaron que la mayoría de los encuestados utilizan aplicaciones de delivery con una frecuencia de una vez al mes (42,7%) o más de una vez al mes (37,8%), principalmente durante los fines de semana y en horario nocturno. Asimismo, se observa un predominio en la elección de alimentos ultraprocesados, destacándose las hamburguesas como la opción más solicitada (33,85%). Entre los principales motivos de uso se encontraron la falta de tiempo o de ganas de cocinar (35,05%) y la comodidad (29,48%). A su vez, factores como la situación habitacional y el nivel educativo influyen en la frecuencia de uso, siendo mayor en quienes viven solos y en aquellos con mayor nivel educativo. En conclusión, el uso creciente de aplicaciones de delivery podría estar asociado con cambios en las prácticas alimentarias, promoviendo formas de consumo más individualizadas, con menor preparación doméstica y mayor exposición a alimentos ultraprocesados. Estos hallazgos sugieren que el entorno alimentario digital podría contribuir a la consolidación de hábitos menos saludables, por lo que resulta fundamental considerar su impacto en el diseño de estrategias de promoción de la salud.