Como suele ser frecuente, este 2025 es testigo de la profundización de la brecha entre las necesidades de acción que las crisis ambientales imponen y la realidad de la acción política internacional y nacional. Incluso podría decirse que, a contramano de las necesidades, proliferan expresiones políticas que rechazan el multilateralismo y niegan o minimizan las crisis ambientales. Como cristalización de lo dicho aparece el cercano recuerdo de la expulsión de la Delegación Argentina de las Negociaciones Climáticas de Bakú, el pasado año 2024, donde se negociaban aspectos clave para los países en desarrollo, tales como la adaptación y el acceso a más financiamiento y tecnología.
Este último aspecto también se revela como un factor clave: la falta de financiamiento y apoyo a los países en desarrollo para diseñar e implementar las transformaciones necesarias es hoy una realidad más preocupante que nunca, en un mundo cada vez más enfocado en cuestiones como la seguridad y los conflictos bélicos, en detrimento de los temas ambientales y del desarrollo.
En este complejo e incierto escenario internacional, el Departamento de Ambiente y Desarrollo realiza su tradicional aporte al Anuario del IRI.