Argentina es un país en desarrollo vulnerable a los efectos adversos del cambio climático debido a sus características geográficas ya que presenta zonas expuestas al deterioro forestal, propensas a los desastres naturales, expuestas a la sequía y desertificación, y de ecosistemas frágiles. De esta manera, los efectos adversos que afectan al país son variados, entre ellos la dificultad de acceder al agua en algunas regiones y el aumento de las inundaciones y la contaminación del agua de consumo en otras, olas de calor y el alto riesgo de transmisión de enfermedades por vectores como dengue.
Dado lo relevante que es (o debería ser) la adaptación al cambio climático en un país como Argentina, la pregunta que conduce este ensayo es ¿Qué características presentó la Política exterior y doméstica de Argentina en materia de adaptación al cambio climático entre 2015 y 2022? La hipótesis que se plantea es que en un contexto internacional de creciente urgencia de la acción de adaptación, la política argentina estuvo caracterizada por una pugna entre una política doméstica de adaptación de escasa relevancia, influenciada por tendencias externas, y una política exterior que adoptó una posición de adaptación en la CMNUCC de alto impacto.