Las modalidades del contacto entre los indígenas de Patagonia y las distintas familias de inmigrantes fueron diversas y cambiantes a través del tiempo y en distintos espacios. Durante los siglos XIX y XX, el sudoeste de Chubut fue escenario del asentamiento de grupos sociales con una heterogénea procedencia: grupos indígenas que habitaban tradicionalmente la región, indígenas mapuches trasladados forzosamente desde el norte luego de la campaña del desierto, y familias y/o individuos europeo-criollos de diversos orígenes que llegaban a poblar estas tierras como colonos.
El área de Aldea Beleiro, paraje rural ubicado al sudoeste de la provincia de Chubut y a escasos 5 km del límite internacional con Chile, se caracteriza por la riqueza de su paisaje y por su ocupación humana prolongada en el tiempo. La investigación arqueológica de tiempos históricos en la zona, iniciada en el año 2011 4, se concentró en las capas superiores de la cueva principal del sitio Casa de Piedra Roselló y en las instalaciones vecinas de colonos criollo-europeos e indígenas, asentados desde principios del siglo XX (Casanueva, 2016, 2021; Castro Esnal y Casanueva, 2018).
La particularidad de esta área es la variedad de actores y formas de ocupar el espacio. Esta zona, por ser un lugar de tránsito poblacional a ambos lados de la cordillera de los Andes y entre norte y sur, sumado a su oferta de recursos de estepa y bosque, brindó la posibilidad de asentamiento a variedad de familias de distinto origen.
Al instalarse en el lugar, estos grupos, le confirieron el perfil socio-económico que caracterizó a esta porción de la Patagonia, desde finales del siglo XIX y principalmente desde el siglo XX, con la conformación del pueblo (que en 1922 tomó el nombre de Aldea Beleiro), las delimitaciones fronterizas definitivas entre Argentina y Chile y la reestructuración y traslado de las comunidades indígenas supervivientes a la campaña del desierto y asentadas de forma obligada como consecuencia del avance militar en concordancia con el avance de la frontera ganadera.
Este trabajo realiza una presentación regional en donde se han seleccionado distintos ejemplos de habitar la zona, que si bien contemporáneos, denotan realidades y oportunidades disímiles, pero con un mismo común denominador: sobrevivir en la frontera patagónica. Presentaremos tres ocupaciones contemporáneas que pueden tomarse como ejemplo de la realidad social que definió al área. El acercamiento arqueológico a cada uno de ellas se realizó considerando variedad de líneas de análisis –atendiendo a los restos materiales muebles e inmuebles, estudiando los documentos históricos y registrando la memoria de los pobladores locales-. De esta forma, se propone recuperar la microhistoria local (Levi, 1993; Revel, 1995) tomando como ejes de la investigación la interacción de los distintos grupos sociales, la vida cotidiana transcurrida en sus espacios domésticos y de producción, y las relaciones asimétricas que originaron el acceso diferencial a la propiedad de la tierra (Castro Esnal y Casanueva, 2018). La profundidad temporal que caracteriza al área (manifiesta en la ocupación del sitio Casa de Piedra Roselló) fue el antecedente de una ocupación espacial que se mantuvo en el tiempo y se prolongó hasta momentos históricos recientes.