En Argentina se está produciendo un incremento incesante de programas de Intervenciones Asistidas con Animales implementados por instituciones públicas y privadas, a veces en forma irresponsable, prometiendo soluciones mágicas, sin fundamentos científicos y que van más allá de las posibilidades reales de estas prácticas. Sin embargo, y sin soslayar el alto nivel de motivaciones propias, las personas que trabajan en esta temática a menudo carecen de formación y pericia profesional específica, así como de métodos científicos bien diseñados para evaluar la eficacia de sus programas. A fin de corregir esta deficiencia algunos programas de formación han sido incluidos como disciplina colateral en pocos posgrados de diversas universidades del mundo, y numerosos cursos de entrenamiento de características privadas están realizándose en todo el territorio nacional, expidiendo certificaciones que carecen de reconocimiento académico oficial y no habilitan para el ejercicio profesional. Como consecuencia de esta gran variabilidad de ofertas es difícil evaluar y reconocer el conocimiento profesional correspondiente y el nivel de competencia adquirido.