Los aceites esenciales son mezclas de compuestos volátiles extraídos por diferentes métodos, como la hidrodestilación. A estos aceites se les atribuyen diferentes propiedades, como la de actuar como antimicrobianos frente a diversas cepas de microorganismos, debido a la acción de compuestos fenólicos, alcoholes y ésteres presentes en proporción variable según la materia prima de la cual provienen. En el caso del aceite esencial de lavanda (AEL) y el de eucalipto (AEE) se menciona como componente destacado al eucaliptol, al que se le atribuye propiedades inhibitorias frente a bacterias Gram positivas y Gram negativas. Otro aceite que se encuentra en investigación es el de Cannabis sativa (AC), que se obtiene por diferentes métodos a partir de los cogollos de la planta. Además de su efecto sobre el sistema endocannabinoide, diversos autores mencionan una posible actividad antimicrobiana relacionada principalmente al componente cannabidiol (CBD) presente en este aceite.