Durante mucho tiempo, el deporte fue considerado un objeto menor dentro de las ciencias sociales y la comunicación. Frecuentemente asociado al entretenimiento, al ocio o a la recreación, era pensado como un espacio ajeno a los grandes procesos políticos, económicos y culturales que estructuran la vida social. Sin embargo, desde finales del siglo XX y en especial, durante las últimas décadas, esta mirada comenzó a modificarse. En la actualidad, el deporte constituye uno de los fenómenos culturales más relevantes de las sociedades contemporáneas. Millones de personas siguen competencias deportivas a través de medios tradicionales, por plataformas digitales y/o redes sociales, participan en instituciones deportivas, construyen identidades colectivas alrededor de equipos y deportistas, consumen productos vinculados al espectáculo deportivo y producen sentidos sobre cuestiones tan diversas como la nación, el género, la política, la economía, la pertenencia territorial.