La robótica ha demostrado su utilidad como recurso didáctico y para el desarrollo de las habilidades para el siglo XXI. Sin embargo, es un recurso costoso, y necesita de una renovación y mantenimiento constante. Además, el material físico aún genera temor y rechazo en docentes que no están formados en el área. Por otro lado, el crecimiento de la potencia gráfica permite la creación de simuladores cada vez más realistas. Por lo tanto, los simuladores pueden ser un recurso para la inserción de la robótica educativa en las escuelas, con un costo menor a los materiales físicos, manteniendo similitud con la realidad y alcanzando metas de aprendizaje similares al mundo real.