En este resumen presento algunas reflexiones en torno a la provisión del cuidado como trabajo remunerado, surgidas a partir de mi inserción laboral y militante en la organización La Casita de los Pibes (Villa Alba, La Plata). La elección de este tema se vincula con la necesidad de problematizar el trabajo de cuidado en contextos comunitarios atravesados por la precarización, la división sexual del trabajo y el progresivo retiro de políticas sociales nacionales.
La organización presenta una estructura institucional híbrida en la que conviven distintos proyectos educativos: la guardería Evita, la Casa del Niño Carlos Mugica y La Casita de los Pibes, junto con políticas estatales de terminalidad escolar. En este entramado, son principalmente mujeres y feminidades del barrio quienes sostienen cotidianamente el trabajo de cuidado y educación orientado a niñeces, adolescentes y jóvenes. En este sentido, si bien se trata de una organización mixta, las tareas de cuidado aparecen fuertemente feminizadas, condición que es activamente resignificada por las trabajadoras, quienes construyen formas de agencia colectiva que sitúan la sostenibilidad de la vida como horizonte común.
A partir de este escenario, se analizan las condiciones en las que se desarrolla el trabajo de cuidado comunitario, el cual configura un tipo de “subsidio de abajo hacia arriba” (Fournier, 2017, p. 101), desde el cual se despliegan prácticas de politización, desfamiliarización y comunitarización de los cuidados.