Esta investigación nació de la necesidad de examinar cómo la escuela rural puede romper con los modelos rígidos y conectarse con su realidad inmediata. Centré mi análisis en el uso pedagógico del entorno natural y los recursos locales dentro de la Unidad Educativa "27 de Octubre”, en la parroquia rural Alejo Lascano, Manabí, durante el periodo 2025. Mi punto de partida fue entender que las parroquias rurales en Ecuador no son solo unidades administrativas, sino espacios vivos con dinámicas propias que la educación no puede ignorar.
Desde una mirada cualitativa-interpretativa y mediante un diseño de estudio de caso, me involucré en la cotidianidad de la institución para explorar cómo docentes y estudiantes viven e integran su entorno en el aula. Para lograrlo, decidí triangular diversas fuentes: conversé con docentes en entrevistas abiertas, generé diálogos en grupos focales con estudiantes y realicé una observación participante que me permitió contrastar la teoría con la práctica documentada.
Al analizar los hallazgos, pude constatar que el entorno natural —el huerto, el patio, la flora y la fauna local— no es un simple paisaje, sino un mediador que transforma el proceso educativo en una "aula viva”.
Durante el estudio, observé una revalorización de los saberes campesinos; estos dejaron de ser conocimientos secundarios para convertirse en el cimiento de aprendizajes situados. Los resultados reflejaron una mejora clara en la motivación y el bienestar emocional de los estudiantes, quienes fortalecieron su identidad al aprender en contacto con su tierra. Sin embargo, mi investigación también sacó a la luz las tensiones existentes: la rigidez del currículo oficial y la carga administrativa actúan como barreras que frenan una integración más profunda de estas prácticas.
Finalmente, sostengo que, a pesar de las trabas institucionales, la Unidad Educativa "27 de Octubre" demuestra que es posible una pedagogía rural que no sea una copia del modelo urbano. Este trabajo ofrece evidencias para defender una educación que se afirme desde el territorio, el cuidado ambiental y la transformación social, devolviéndole a la escuela rural su sentido de pertenencia.