El estudio comparado de los modelos de gobernanza en inteligencia artificial (IA) nos permite entender cómo se están redefiniendo las relaciones de poder, la soberanía tecnológica y los mecanismos de acumulación en el siglo XXI. Lejos de ser meros enfoques técnicos y regionales, estos modelos reflejan prioridades políticas, económicas y normativas profundamente arraigadas en cada bloque geopolítico. Estados Unidos, la Unión Europea, Asia Oriental y especialmente China no solo diseñan sus estrategias en función de sus capacidades, sino también de sus visiones sobre el futuro digital. En ese proceso, la IA se convierte en un terreno de disputa por la hegemonía global, no solo tecnológica, sino también epistemológica.