La salud bucal es un componente fundamental de la salud general y el bienestar de los niños y adolescentes, especialmente aquellos con capacidades diferentes que enfrentan desafíos adicionales para mantener una buena higiene bucal debido a barreras físicas, cognitivas o sensoriales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas padecen alguna forma de discapacidad, y estas personas enfrentan barreras significativas para acceder a servicios de salud adecuados, incluyendo la atención odontológica. Los niños y adolescentes con discapacidad intelectual, en particular, están expuestos a desarrollar patologías bucales debido a una higiene bucal deficiente, niveles más altos de placa dental, inflamación gingival, caries y enfermedad periodontal.