El presente artículo indaga en la configuración antropológica del mundo arcaico a partir de la representación homérica de la muerte. Se analiza la transición de la psykhe desde el vigor vital del cuerpo hacia la territorialidad invisible del Hades, examinando esta mudanza a través de metáforas lumínicas y espaciales. Mediante el contraste entre la visibilidad corpórea y la naturaleza evanescente del eidolon, el texto postula que la escatología griega prefigura una ontología dual, donde la finitud humana se inscribe en la tensión dialéctica entre la luminosidad de la existencia y la sombra del destino subterráneo.