Los interrogantes acerca del origen del mundo y de la vida han nutrido la imaginación de la humanidad desde hace milenios. El relato de la Biblia, caracterizado por la intervención de un Dios supremo que trasciende los elementos, los organiza y ordena para dar lugar al inicio de los tiempos, es el que moldeó el imaginario medieval occidental. La representación del mundo, tanto en crónicas y tratados científicos como en poemas y relatos, es durante la Edad Media inescindible de la historia bíblica. Sin embargo, su pregnancia en la cultura y el pensamiento religioso esconde las reformulaciones y reescrituras que están detrás de su redacción. El estudio de relatos mesopotámicos como el Enūma Eliš y el Poema de Gilgamesh revela los numerosos puntos de contacto entre la materia bíblica y la mitología babilónica. En esta última, sin embargo, la creación es violenta y brutal, al ser impulsada por los intereses en pugna de dioses falibles y belicosos, en contraste con la armonía de un mundo creado por la palabra. Es por eso que el análisis comparativo de estas cosmogonías echa luz sobre las transformaciones conceptuales que implica la adopción de una religión monoteísta. En esta comunicación, además de analizar las correspondencias y discordancias que existen entre ambas cosmogonías, buscaremos conocer las formas en que el relato bíblico se plasmó en una de las primeras traducciones al castellano. La descripción del mundo, en su creación y en su resurgimiento posdiluviano, supuso un desafío para los traductores medievales, que en muchos casos interpolaron tradiciones, conceptos y creencias ajenas al texto original. El cotejo de los textos antiguos y la General Estoria, glosa bíblica del siglo XIII, por lo tanto, mostrará las formas en que los motivos y tópicos acerca de la creación del mundo evolucionaron a lo largo de los siglos. De esta manera, además de conocer los antecedentes de la materia bíblica, profundizaremos en el traslado a la lengua castellana, para favorecer la comprensión del imaginario medieval.