El presente trabajo examina los símiles del lobo en el canto XVI de la Ilíada desde una perspectiva simbólica y cognitiva. Frente a interpretaciones tradicionales que los consideran meros adornos narrativos, el estudio sostiene que estos símiles cumplen una función más compleja: activar procesos cognitivos y emocionales en el receptor. A partir del enfoque de Jorge Volpi sobre la relación entre cerebro y ficción, se propone que la audiencia homérica procesaba estas imágenes como experiencias casi reales, gracias a mecanismos como la simulación mental y la activación de neuronas espejo. El análisis se centra en dos pasajes en los que los mirmidones y los aqueos son comparados con lobos. Estas comparaciones condensan valores culturales como la ferocidad, la cohesión del grupo y la eficacia guerrera, convirtiendo al lobo en un símbolo compartido dentro del imaginario homérico. Desde esta perspectiva, los símiles no solo intensifican la narración, sino que funcionan como modelos simbólicos que permiten a la audiencia ensayar mentalmente conductas sociales y bélicas. Finalmente, se plantea que la lectura moderna ha debilitado la eficacia simbólica de estos símiles debido a la pérdida de los referentes culturales que estructuraban su significado original. En consecuencia, la ponencia propone incorporar una dimensión cognitiva y antropológica en su estudio para evitar interpretaciones reduccionistas que los limiten a simples recursos ornamentales.