El interés por reforzar el dispositivo defensivo del Virrey Cevallos y su sucesor Vértiz condujo a diversas proposiciones de mejoras o mudanza de fortines, mas expediciones oficiales de reconocimiento de los puntos fortificados y de los parajes adecuados para adelantar la frontera hacia el valle del Río Salado. Una de estas inspecciones fue la de Francisco Betbezé quien, entre marzo y abril de 1779, recorre los puestos fronterizos entre Zanjón y Rojas y la margen derecha de dicho río. Betbezé nos proporciona indicios sobre la ubicación de fortines que serian luego desmantelados al decidirse su "adelanto" hacia el Salado. La consecuencia de estos traslados fue que en muchos casos los sitios desmilitarizados fueron también despoblados, abandonados y olvidados, a pesar de encontrase en posiciones estratégicas aptas para población y cultivos como lomadas, cercanía a aguadas, horquetas y rincones. En consecuencia, la distribución espacial de fortines con sus fosas, corrales y sementeras, mas el registro material se encuentran hoy en áreas rurales sin perturbación antrópica a excepción del laboreo superficial.