Estas reflexiones, aunque públicas, están orientadas a nosotras habitantes de los múltiples funcionariatos a lo largo y ancho de las universidades del país, y se ligan a los desafíos por orientar nuestras prácticas en este tiempo. Si bien los procesos no son lineales y habilitan lecturas múltiples, en este escrito delimito dos coordenadas temporales para pensar prácticas feministas en/desde la universidad; por un lado, el proceso de institucionalización iniciado en 2015 y por otro, el escenario 2024 delimitado por el ascenso al gobierno de la Libertad Avanza. En un primer apartado me detengo en dichos momentos, para ubicar algunas de sus características sin pretensión de exhaustividad, como recurso necesario para problematizar ciertos mandatos de "resistencia feminista” en una época que adviene profundamente hostil. Estoy convencida que muchas formas de resistencia pueden ocultar su funcionalidad patriarcal y colonizar nuestras luchas y existencias. El supuesto que atraviesa estas líneas es que en momentos críticos, más que (en) cerrarnos en automatismos contestatarios y explicaciones omnicomprensivas; es necesario implicarnos en agenciamientos que se nutran de las fisuras en las construcciones desde las que venimos siendo – estando- haciendo "universidades en clave feminista”. Si bien hay muchas formas posibles, en los apartados subsiguientes propongo algunas pistas para conmover nuestra situacionalidad a partir de reflexiones en torno al saber, el poder y el sentir, entramadas a partir de los aportes de algunas autoras feministas.