La preservación del patrimonio arqueológico constituye una función central de los museos contemporáneos, en tanto estas instituciones resguardan no solo objetos materiales, sino también los saberes históricos, sociales y culturales que dichos bienes condensan. Desde su fundación en 1884, el Museo de La Plata se configuró como un espacio científico orientado a la investigación, conservación y difusión del conocimiento. Su incorporación a la Universidad Nacional de La Plata a comienzos del siglo XX consolidó un perfil académico que integró docencia, investigación y gestión patrimonial, posicionándolo como un referente en el estudio y resguardo del patrimonio cultural.
En este contexto se inscribe la colección arqueológica ecuatoriana Linda Leone Tomatis, compuesta por 132 piezas precolombinas provenientes de distintas regiones del actual Ecuador. El conjunto incluye principalmente materiales cerámicos y líticos, tales como figurinas, vasijas, instrumentos musicales, sellos y fragmentos, que evidencian la diversidad cultural de las sociedades prehispánicas.