El cáncer es el crecimiento de células malignas, sin control por parte del organismo lo que le permite de esta forma diseminarse. La diseminación hace que se invadan distintos tejidos u órganos incluso distantes al tumor de origen. La incidencia de cáncer en caninos y felinos aumenta a partir de los 5 años de edad. En la actualidad, gracias a las mejoras en la salud y nutrición animal, muchas mascotas prolongaron su expectativa de vida. Es por ello que es una enfermedad corriente en nuestros pacientes y mascotas. Durante los estadios iniciales de la enfermedad, así como durante la instauración de un tratamiento y para la posible remisión, una buena y adecuada nutrición cumple un rol fundamental. Una dieta de calidad y adecuada, e incluso ciertos ingredientes específicos, podrían prevenir la aparición de muchos tumores. Así como, por el contrario, existen algunos estudios que indican que ciertas dietas podrían promover el cáncer. Suele ser común que los pacientes con cáncer presenten alteraciones en la ingesta, metabolismo e incluso cambios en los requerimientos energéticos. Para combatir estos efectos es clave la terapia nutricional. Muchos de los pacientes oncológicos disminuyen la ingesta de alimento, por eso es importante que el mismo sea altamente palatable, digestible y con gran densidad energética. Un punto importante es manejar la caquexia tumoral y sus efectos en el metabolismo y de esta forma mantener el score corporal. El objetivo de este trabajo es realizar una revisión bibliográfica enfocados en cuál sería la dieta e ingredientes adecuados en los pacientes con cáncer. Para ello, es necesario conocer la base de la nutrición, fisiología y metabolismo de caninos y felinos y que cambios sufre un paciente oncológico. La dieta adecuada para transitar este estado particular requiere conocer los nutrientes que tendrán efectos positivos sobre el paciente y que serán perjudiciales para el tumor. Además, el paciente tiene que estar preparado para afrontar un tratamiento quimioterápico/radioterápico y recuperarse a un estado de salud. Para poder dar la alimentación adecuada es necesario conocer el estadio de la enfermedad, necesidades energéticas del paciente, su estado nutricional y el deseo o no de ingesta.