Las políticas de archivo o colección basadas en el aislamiento solo contribuyen al vacío. Uno que, inevitablemente, va a ser ocupado por quienes se las ingeniaron para encadenar personajes, objetos y escenarios priorizando los propios, acomodando a los ajenos.
Los conflictos, tensiones e inconvenientes derivados de la dispersión de los documentos, llevaron a que diversas instituciones de la ciudad de La Plata empiecen a conformar archivos de arte para reunir material documental de artistas locales. El objetivo es común y surge de una dificultad presente: acceder a las fuentes necesarias para investigar el pasado. La razón de tanto esfuerzo y furor parece estar en un momento donde la historia del arte platense se presenta fragmentada, confusa y llena de silencios.
El Archivo de Arte del Centro de Arte de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), en coexistencia con acervos de otras ciudades, provincias y países que resguardan material documental de artistas de la región, busca permitir contrastar las condiciones de posibilidad que luego generan discursos históricos. Porque podrían escribirse diez mil historias del arte, pero si siempre son de la misma fuente, hay cimientos, bases y supuestos que continúan repitiéndose al infinito.
La propuesta del Centro de Arte dista mucho de ser la de una institución titánica repleta de estanterías, cajas y carpetas. Por el momento, tiene cinco fondos y una colección de Publicaciones de Arte Impreso.