Tanto la comunidad universitaria como la sociedad política, en sus diferentes niveles y escalas, han diagnosticado en Argentina una situación de crisis nacional. Motivados por sus respectivos intereses y nutridos por su propia mirada, cada sector ha puesto énfasis en algún plano en particular: económico, político, cultural, social, moral, incluso espiritual. La adjetivación crisis antecede a cada uno de ellos, y no son excepcionales ni aislados los casos en que los criterios coinciden, independientemente del origen político de quién los enuncie. En una coyuntura de dispersión política en el que ninguna expresión nacional se puede arrogar la representación mayoritaria, los principales bloques le asignan una fecha de inicio a la crisis y construyen una idea-fuerza como núcleo problemático sobre el cual se desarrolla.