En el presente trabajo pretendo relatar ciertas reflexiones sobre mi desempeño como Trabajadora Social en el Programa: "Recepción de Denuncias”, (en adelante RD) perteneciente al Comité Contra la Tortura(CCT) de la Comisión Provincial por la Memoria(CPM). Se trata de un organismo de Derechos Humanos que, a partir del año 2018, es declarado Mecanismo Local de Prevención de la Tortura.
Entre los años 2018 y 2023, trabajé en RD, programa donde se reciben denuncias de violaciones a los DDHH de personas privadas de la libertad (sigla: PPL), sus familiares allegados u organizaciones sociales y del Estado quienes se comunican por medios presenciales, virtuales o telefónicos para demandar cambios, mejoras o el cese de las condiciones gravosas de detención.
Es frecuente que gran parte de las personas que denuncian desconozcan o ignoren los datos judiciales de la causa que se les imputa: no saben el Juzgado, Tribunal o la instancia en la cual se encuentra la misma. Asimismo, han intentado, previamente, mantener contacto con la Defensa de las PPL y, ante la falta de respuesta, suelen acudir al CCT.
La intervención, generalmente, se centra en demandar respuesta del poder judicial frente a las denuncias recibidas y, a mi parecer, se desperdicia generalmente la oportunidad de trabajar durante la entrevista, con el discruso, las percepciones y la subjetividad de el/la demandante.
Podría decir que la mitad de las entrevistas se dan por única vez y no existe seguimiento si no hay nuevas demandas bajo esa misma causa y/o persona.
Si bien se ha hablado, analizado, difundido y denunciado las pésimas condiciones de detención en el territorio de la Provincia de Buenos Aires, muy poco se ha hecho en cuanto al accionar, judicial.
Si bien se entiende que la población carcelaria en la Provincia de Buenos Aires aumenta de forma sideral mientras el número de operadores/as judiciales no suele acompañar ese crecimiento, las intervenciones de los/as mismos/as no parecen aportar a la mejora del sistema ni al cese de las condiciones gravosas de detención de sus defendidos/as. Incluso, tampoco se logra desde el CCT ni la variedad de organismos de DDHH que formamos parte de los mecanismos de prevención de la tortura.
Es aquí donde comienzan no sólo la frustraciones de quienes trabajamos en pos de garantizar los DD HH sino los círculos viciosos interminables de reclamos judiciales que tampoco alcanzan un mínimo de garantías para los mismos y de insistencias desesperdas de las víctimas por hacerlos cumplir.
Por ello, les convoco a "darle una vuelta de rosca" a ese "loop” mediante la formulación de otras preguntas para alcanzar nuevas formas de ver el tema/problema de intervención:
¿Qué aspectos de nuestras intervenciones tienden a reproducir el sistema de encierro?. Sin dudas deben ser muchos los aspectos pues, de ser pocos, algo tendríamos que haber logrado cambiar… ¿no?