Las fronteras del guaraní han sido imprecisas. La ambivalencia inevitable de una lengua popular en una larga historia de olvidos, persecuciones y prohibiciones. Sin embargo, sus voces, sus sonidos, sus tonos se pueden escuchar si se procura aguzar los oídos. En Horacio Quiroga, en Alfredo Varela, en Augusto Roa Bastos; en la influencia en distintas variedades del español hablado en Argentina y Paraguay; en la relevancia en contextos educativos; en la serie de tópicos y seres sobrenaturales que son constitutivos de los relatos orales locales -por ejemplo, el Pomberito o el Yasy Yateré-; en las polkas y en los chamaḿé; en el modernismo brasileño, en las primeras palabras que escuchó San Martín en Yapeyú; en los nombres de nuestra fauna y flora. En este encuentro entre voces antiguas y voces nuevas, en estas prosas desafiantes que, por momentos, no respetan estrictamente los límites disciplinares, este Dossier busca dar cuenta del canto persistente y continuo con el cual este inmenso mundo guaraní nos permite aguzar los oídos, atender la escucha y, en palabras de Bartomeu Melià , "corregir la perspectiva, pisar fuera de la propia sombra colonialista y encomendera que cada uno de nosotros proyecta de sí mismo.”