Los nemertinos son organismos vermiformes no segmentados, generalmente aplanados dorsoventralmente, dándoles un aspecto acintado. Se caracterizan por poseer una cefalización moderadamente marcada, un cuerpo altamente extensible y un gran poder de regeneración. Se han descripto unas 1300 especies, entre las que se reconocen formas diminutas, de unos pocos milímetros, y de varios metros de longitud. Son animales esencialmente marinos bentónicos, aunque se conocen algunas especies planctónicas y otras que mantienen una relación simbionte con moluscos, ascidias y otros invertebrados marinos. Asimismo, existen formas dulceacuícolas y unas pocas terrestres, estas últimas circunscriptas a islas oceánicas y regiones boscosas húmedas.
En muchos aspectos (e.g. características de la epidermis, musculatura corporal, sistema nervioso, órganos sensoriales, protonefridios) los nemertinos se asemejan a los platelmintos de vida libre (turbelarios). Sin embargo, el plan estructural de los Nemertea incluye la presencia de un sistema digestivo completo, un sistema circulatorio cerrado (de origen celómico) y una probóscide eversible envuelta por una cavidad hidrostática (también de origen celómico) denominada rincocele. La estructura de este aparato proboscídeo, cuya función es la captura de presas, es única en los nemertinos y los distingue del resto de los invertebrados (Brusca et al., 2023).