Desde el inicio de nuestro proyecto arqueológico en el Delta Superior del Paraná, hace ya dos décadas, nos propusimos abordar uno de los principales problemas debatidos en el Nordeste argentino desde fines del siglo XIX: el origen natural o antrópico de los montículos de tierra utilizados por las poblaciones indígenas prehispánicas para instalar sus viviendas y enterrar a sus muertos, durante el Holoceno tardío. Esta discusión, con más de un siglo de antigüedad, aún persistía al comienzo de nuestras investigaciones en 2006, cuando se seguía proponiendo que estos montículos -denominados túmulos en la literatura científica temprana y conocidos localmente como cerros o cerritos- correspondían en realidad a albardones naturales.
Con el objetivo de reevaluar este problema clásico de la arqueología regional, desarrollamos un programa de investigación que combinó prospecciones sistemáticas, excavaciones y estudios geoarqueológicos, con especial énfasis en la generación de información espacial detallada de los sitios arqueológicos. Los relevamientos planialtimétricos se realizaron inicialmente con nivel óptico y posteriormente con estación total, georreferenciados con GPS de mano, lo que permitió obtener mapas topográficos de los sitios y sus inmediaciones. Hasta el momento registramos 87 sitios arqueológicos distribuidos en el sector insular y en áreas ribereñas adyacentes del Delta Superior.