Esta tesis doctoral presenta una exploración biográfica-narrativa del “caso Elisabeth”, abordando la configuración performativa de la identidad y la memoria autobiográfica en la intersección de la violencia del Estado y el silenciamiento intrafamiliar. Situado durante la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983), el estudio examina la historia de vida de una mujer cuya subjetividad fue sistemáticamente vulnerada por el ocultamiento de su filiación biológica -hija de un perpetrador del terrorismo de Estado- y la complicidad de su entorno primario. Desde un enfoque cualitativo, temático y hermenéutico, andando en la investigación narrativa de la educación física y el deporte, se analiza como la protagonista articula una narrativa de resistencia frente a la fragmentación del trauma.
Frente a la disolución de los referentes filiatorio y la clausura del lenguaje, la investigación identifica al Centro de Educación Física (CEF1) no como mero escenario de ocio, sino como un territorio de disputa y restitución ontológica. El marco analítico resuelve la aparente paradoja institucional y si bien esta institución operaba como macro estructuralmente bajo lógicas biopolíticas de normalización y dominación militarizada, el relato micro de Elisabeth evidencia cómo el playón deportivo fue resignificado a través de tácticas de apropiación. Lejos de proponer la ilusión de una autónoma individualista o el hallazgo de una esencia preexistente, el estudio demuestra que el encuentro con la otredad (pares, docentes) y la interdependencia habitaron un refugio transitorio.
A través del juego, la destreza motriz y la inter corporalidad, emergió una soberanía de la carne que permite a la protagonista suspender las opresiones de su contexto y performatizar un anclaje identitario en la acción misma. Se concluye que las prácticas corporales pedagógicas actuaron como una fisura en el dispositivo opresivo, confirmando que la identidad no se “descubre”, sino que se produce discursiva y somáticamente. La vida narrada y la experiencia del cuerpo en juego ejercen así una función reparadora y profundamente política, transformando al cuerpo en un archivo viviente de emancipación frente a los mandatos de disciplinamiento y silencio.