Las deformaciones de una superficie plana de un líquido expuesta a la gravedad, a las fuerzas capilares y a la agitación térmica se calculan por los métodos estadísticos de la teoría de las fluctuaciones.
Luego se trata el problema óptico de la reflexión de un rayo luminoso en esa superficie áspera. La luz difusa puede ser considerada como proveniente de focos luminosos (dipolos magnéticos) dispuestos en la superficie.
En el párrafo 4 se determina la intensidad de esta radiación en función de la dirección de observación, particularmente para el plano de incidencia.
El párrafo 5 se ocupa del análisis de la luz difusa, pues el estado de polarización se presta ante todo al examen experimental. En el último párrafo se calcula la pérdida de energía por difracción; ésta resulta demasiado pequeña para poder ser medida.