Este trabajo tiene lugar a partir del seminario de grado "Discapacidad en clave generacional” de la Facultad de Trabajo Social de la UNLP. Para llevarlo a cabo, nos centramos en el análisis de una entrevista semiestructurada que realizamos - de forma virtual- a una persona en situación de discapacidad a quien referiremos como "A” para guardar su identidad.
Nuestro objetivo es romper con los prejuicios y estigmas que existen sobre la discapacidad, destacando la importancia del acceso y acompañamiento institucional en pos del bienestar y desarrollo personal que le permiten derribar las barreras impuestas socialmente.
En primer lugar, queremos destacar que comprendemos a la discapacidad como una construcción social. Siguiendo a Vallejos y Kipen (2009) plantean la normalidad social como fundamental en la producción de discapacidad, en tanto la normalidad se presenta como natural y evidente, ocultando su carácter social e histórico, y se manifiesta a través de prácticas, rituales e instituciones de normalización.
Por eso, tomamos una posición política y siguiendo a Pantano (2008) optamos por utilizar el término persona con discapacidad en vez de otros eufemismos como "discapacitados”, "personas con capacidades diferentes”, entre otros, que, aunque parezcan sinónimos implican una carga negativa. Recuperamos el término de persona para no deshumanizar a quienes tienen una discapacidad y hacer énfasis en que son sujetos de derechos.