En el norte de la Patagonia, los motivos rupestres geométricos conocidos como "grecas” a partir del estilo homónimo definido por Menghin (1957), constituyen un sello característico de los momentos más tardíos de la ocupación humana en la región, que abarcan los últimos 1000 años AP. De acuerdo con el mencionado investigador y con los estudios posteriores realizados por Gradin (1978), el elemento básico que compone a este arte rupestre es un trazo quebrado, generalmente de 90°, cuyas combinaciones generan formas diversas. Dentro de este amplio abanico, ambos investigadores diferenciaron a los motivos simétricos de tendencia geométrico-ornamental (por ejemplo, triángulos, rombos, rectángulos, cruces, líneas escalonadas, almenadas y meándricas), de los sistemas irregulares compuestos por líneas angulares ininterrumpidas para conformar diseños de aspecto laberíntico.