¿Quiénes son las protagonistas de esta historia? ¿Son aquellas que aparecen en las noticias de los diarios, en los partes policiales, en los fallos de las cortes, en los Organismos Internacionales de DDHH, en los textos de filosofxs?
Si bien la comunidad trans/travesti en Argentina ha obtenido algunas victorias en la lucha por el reconocimiento de sus derechos históricamente vulnerados, aún no se han podido desnaturalizar los discursos sociales que la vinculan al fenómeno de criminalización. A partir de esas construcciones (impresas en los discursos institucionales y periodísticos) siguen siendo consideradas como sujetas de castigo, perseguidas, penalizadas y despojadas del ejercicio pleno de sus derechos.
Frente a un contexto latinoamericano atravesado por la transfobia, Argentina se posiciona a la vanguardia en el reconocimiento de los derechos de la comunidad LGTBIQ+. Es por ello que muchas subjetividades trans/travestis eligen el país para realizar su transición. No obstante, al momento de considerar la posibilidad de establecerse como parte de la comunidad sujeta de derecho en el país, y acceder a una radicación, aparecen ciertas dificultades que impiden su concreción. Estas dificultades surgen debido a los altos costos que implica la documentación y, además, al continuo rechazo frente a la búsqueda laboral. Es así como muchxs de estxs migrantes terminan sobreviviendo por fuera del sistema legal. La ausencia de políticas institucionales que aseguren el acceso a una ciudadanía plena de derechos recae en la alternativa de la informalidad, donde el trabajo sexual y el micro tráfico son los mecanismos de supervivencia, convirtiéndose en blanco principal de la persecución policial.
La figura de criminalización, incrustada discursivamente en el fenómeno de la narcotravesti, está atravesado por una serie de prejuicios que son producto de una histórica implantación de los binomios H/M o M/F como únicas posibilidades de autopercibirse. Y son moldeados, como diría Wayar, por otros discursos sobre la moral, lo considerado normal y el orden social. Pero ese amoldamiento no es dócil, sino que está sujeto a prácticas violentas, que física y simbólicamente intentaron implementarse por parte de ciertas instituciones estatales, en pos del progreso de la sociedad capitalista heteronormativa y patriarcal.
Existe otra posibilidad discursiva de referenciar a las trans/travestis. Y está en las construcciones que solo ellas pueden hacer de (y sobre) sí mismas. Sobre esas formas se proyecta desde este trabajo un nuevo horizonte de investigación y análisis, esto es, un estudio socio-discursivo sobre el modo en que ellas construyen esa calidad de vida donde hay derechos, hay garantías, pero por sobre todo no hay odio, sino amor.