Las sierras de Guasayán, ubicadas al oeste de la provincia Santiago del Estero, se extienden de norte a sur unos 80 a 100 km, con un ancho de 3 a 8 km, altura entre 450 y 729 m y presentan laderas orientales más abruptas que descienden hacia el piedemonte. Estas sierras, se caracterizan por diversidad de microambientes (quebradas, piedemonte, laderas y planicies) y la limitada disponibilidad de agua superficial. Su clima es continental semiárido con lluvias concentradas en primavera-verano. Al no contar con cursos de agua permanentes, las vertientes y ojos de agua resultan esenciales para la flora, la fauna y las poblaciones humanas. Estas sierras funcionan como un importante refugio ecológico, bioma fuertemente reducido en las últimas décadas. Por su valor ambiental, cultural e histórico, fueron declaradas en 1997 Reserva Provincial de Usos Múltiples, lo que permite actividades productivas compatibles con la conservación. Desde una perspectiva patrimonial y arqueológica, es clave identificar y caracterizar los contextos de los sitios para interpretar su funcionalidad, las estrategias de adaptación humana y el uso de recursos, contribuyendo a su preservación. En este marco, el análisis funcional permite comprender cómo las sociedades del pasado organizaron y significaron el paisaje.
El presente trabajo tiene como objetivo general analizar el uso humano del paisaje en las sierras de Guasayán, integrando la caracterización de los sitios arqueológicos identificados con el estudio de su distribución espacial para reconstruir las dinámicas de ocupación en la región. Esta investigación sigue tres objetivos específicos: 1) identificar y caracterizar los tipos de contextos arqueológicos en las distintas unidades del paisaje definidas en las sierras de Guasayán; 2) analizar los rasgos y las distintas materialidades recuperadas de los distintos tipos de contextos arqueológicos; 3) valorar cómo los humanos usaron diferencialmente el paisaje, a través de los rasgos arqueológicos. Se aplicaron técnicas como relevamientos, prospecciones, mapeos y excavaciones sistemáticas que permitieron caracterizar los contextos arqueológicos para analizar la relación de los sitios con el paisaje y, para los sitios en estratigrafía, recuperar sus materialidades (lítico y fauna y macrorrestos vegetales).