La integración de la Inteligencia Artificial (IA) en la educación superior representa más que una actualización tecnológica, una remodelación forzosa del modelo educativo. Este trabajo examina su influencia a través de tres dimensiones interconectadas, la personalización de la educación, el sentido común tecnológico y el cuestionamiento crítico. Valer decir, las herramientas de IA (plataformas de aprendizaje adaptativo, sistemas tutores inteligentes, evaluación automatizada) permiten la personalización a gran escala, transformando el rol del docente de transmisor de conocimiento a facilitador del aprendizaje, y como consecuencia de ello fuerzan la reestructuración de las prácticas pedagógicas. También, emrge el concepto de sentido común tecnológico: una comprensión crítica e intuitiva de las capacidades, limitaciones e implicaciones de las decisiones tecnológicas como nueva competencia fundamental para estudiantes y educadores. Según Billy V. Cohen la ingeniería es “el uso del mejor conocimiento disponible bajo restricciones e incertidumbre”, es decir, el ingeniero aplica heurísticas, experiencia y sentido común en coincidencia con el criterio de lo “suficientemente bueno”, prioriza el criterio práctico a la optimización teórica. El trabajo, también aborda la figura del tutor como mediador crítico en entornos de incertidumbre, destacando cómo la naturaleza probabilística de los sistemas de IA exige una reconfiguración del rol tutorial orientada a la reflexión, el cuestionamiento, la validación de fuentes y el pensamiento crítico. La tesis central postula que el impacto educativo de la IA no estará determinado por su sofisticación algorítmica, sino por cuán efectivamente su implementación esté diseñada para potenciar los impulsores intrínsecos del aprendizaje.