El acceso a la información mediante la lectura atraviesa la vida cotidiana del ser humano vidente. Las dificultades en su dominio pueden interferir en el rendimiento académico y/o laboral de las personas. Según el informe PISA 2018 en Argentina, el dominio eficaz de la lectura para la vida sigue siendo un problema importante para muchos estudiantes; 2 de cada 4 estudiantes de 15 años se encuentran por debajo del nivel básico. La detección e identificación temprana de dificultades en el aprendizaje de la lectura permite realizar intervenciones que ayuden a los sujetos a leer de manera más eficiente, generando un impacto positivo en otros aprendizajes. Las capacidades lectoras y habilidades cognitivas involucradas pueden ser medidas, tanto en el ámbito clínico como el escolar, mediante pruebas estandarizadas. Las variables que se usan con más frecuencia para derivar puntajes de pruebas que cuantifican el desempeño y que son las medidas más fácilmente disponibles son: tiempos y errores. Sin embargo, varias funciones cognitivas diferentes están implicadas en estas pruebas, de modo que el tiempo de finalización no puede diferenciar entre procesos neurocognitivos específicos que subyacen al desempeño. Para abordar este problema, estudios recientes han introducido versiones computarizadas de las pruebas que incluyen seguimiento ocular. Con esta técnica se puede obtener el número y la duración de las fijaciones oculares de los participantes o la amplitud de sus movimientos oculares sacádicos, los cuales ofrecen nueva información sobre los procesos cognitivos. En el proyecto que iniciamos en el año 2022, se evaluaron 450 estudiantes de primero a quinto grado de escuelas de la capital de Mendoza y sus alrededores. Se implementó una batería de evaluación de habilidades atencionales, visuales y lectoras, digital que incluye el registro de los movimientos oculares.